Tu oncólogo probablemente no te lo dirá: el cáncer va a cambiar tu vida sexual. No "podría". Va. Ya sea por la cirugía, la quimioterapia, la radioterapia o el peso psicológico de la enfermedad.
La quimioterapia puede causar sequedad vaginal, disfunción eréctil, pérdida de libido. La cirugía cambia el paisaje físico. La radioterapia tiene efectos locales. La terapia hormonal suprime el deseo.
Y luego está la imagen corporal. Tu cuerpo atravesó una guerra. Tiene cicatrices, cambios de peso, fatiga. No te sientes deseable.
Para las parejas, la conversación sobre el sexo es esencial y se evita. Ambos tienen miedo — el paciente teme el rechazo, la pareja teme lastimar. El silencio se convierte en un muro.
El sexo después del cáncer es posible. Puede requerir lubricantes, posiciones adaptadas, una redefinición creativa. Pero sobre todo, requiere comunicación.
Un consejero en salud sexual especializado en cáncer puede ayudarte a navegar este cambio.