La mayoría de las personas con cáncer pueden ocultarlo. Pueden elegir quién lo sabe y quién no. Si tienes cáncer de cabeza y cuello, quizás no tengas ese lujo. Porque el cáncer — o más precisamente, el tratamiento — puede cambiar la parte más visible de tu cuerpo: tu rostro.
Los cánceres de cabeza y cuello incluyen cánceres de boca, garganta, laringe, senos paranasales y glándulas salivales. El tratamiento a menudo implica cirugías que reconstruyen la arquitectura de tu rostro. Los cirujanos son hábiles. La reconstrucción puede ser notable. Pero "notable" no es "invisible".
La primera vez que ves tu rostro post-quirúrgico es un momento que nadie olvida. La asimetría. Las cicatrices. Los injertos de piel que no coinciden del todo.
Para los cánceres de laringe, la voz también cambia. Una laringectomía total elimina tu voz natural por completo, reemplazándola con un electrolaringe — funcional pero extraño. Sigues siendo tú, pero ya no suenas como tú.
Comer y tragar suelen verse afectados. La dimensión social de las comidas — restaurantes, cenas familiares — se convierte en fuente de ansiedad.
El mundo social no es amable con las diferencias faciales. La gente mira. Los niños preguntan en voz alta en el supermercado. Los estudios confirman que las personas con diferencias faciales visibles son juzgadas más severamente.
Esto es lo que quiero que sepas: tu rostro cambió, pero tú no. La persona detrás de las cicatrices es la misma. Si luchas con el impacto emocional, existen terapeutas especializados en imagen corporal y diferencia facial que pueden ayudarte.