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Cómo Apoyar a un Ser Querido con Cáncer

Cuando alguien que amas tiene cáncer, quieres ayudar pero puede que no sepas cómo. Aquí tienes una guía práctica para estar presente de formas que realmente importan.

Cuando alguien que amas es diagnosticado con cáncer, puedes sentirte impotente. Quieres arreglarlo, hacer que desaparezca, pero no puedes. Lo que sí puedes hacer es presentarte — y eso importa más de lo que imaginas.

Escucha más de lo que hablas. A veces tu ser querido necesita desahogarse, llorar, o sentarse en silencio. No necesitas tener las palabras correctas. Tu presencia es el mensaje. Resiste la urgencia de llenar cada silencio con palabras tranquilizadoras. A veces lo más poderoso que puedes hacer es simplemente sentarte a su lado y hacerle saber que no te vas a ir.

Ofrece ayuda específica, no ofrecimientos generales. En lugar de "avísame si necesitas algo", intenta "te llevo la cena el jueves" o "te llevo a tu cita el martes". Las ofertas específicas son más fáciles de aceptar. Las personas que enfrentan el cáncer a menudo están demasiado agotadas para pensar en lo que necesitan, y mucho menos para pedirlo. Cuando eliminas las conjeturas de la ayuda, eliminas una carga.

Respeta su autonomía. Tu ser querido sigue siendo la misma persona que era antes de su diagnóstico. Déjale tomar sus propias decisiones sobre su tratamiento y su vida. Ofrece apoyo, no control. Puede ser tentador tomar el mando, especialmente cuando estás asustado, pero recuerda que mantener un sentido de autonomía es profundamente importante para alguien que enfrenta el cáncer.

Edúcate — pero con cuidado. Entender su diagnóstico puede ayudarte a ser más solidario, pero evita abrumarle con investigación o sugerencias de tratamiento no solicitadas. Deja que ellos lideren la conversación sobre su enfermedad. Sigue sus señales sobre cuánto quieren hablar del tema.

Sé constante. Una de las partes más difíciles del camino con el cáncer es cómo algunas personas desaparecen. Los amigos que dejan de llamar, los familiares que se sienten incómodos. No seas esa persona. Preséntate una y otra vez, incluso cuando sea difícil, incluso cuando no sepas qué decir.

Cuídate a ti también. No puedes dar de un vaso vacío. Asegúrate de que estás comiendo, durmiendo y encontrando momentos para ti. Tu bienestar importa en este camino. Apoyar a alguien con cáncer es un maratón, no un sprint, y necesitas dosificarte para poder estar ahí durante el largo camino por delante.

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