Estas intentando ayudar. Estas intentando estar ahi. Y sin embargo, la persona que amas sigue alejandote. Dice que quiere estar sola. Minimiza como se siente cuando preguntas. Rechaza las ofertas de ayuda. Te dice que no quiere ser una carga, aunque tu darias cualquier cosa por que te permitieran cargar con algo de esto.
Esta es una de las experiencias mas dolorosas y confusas que un familiar o amigo cercano de un paciente con cancer puede tener.
Hay muchas razones por las que las personas con cancer se alejan de quienes mas las quieren. Algunas no quieren ser vistas en un estado de vulnerabilidad: la enfermedad desafia la identidad y la imagen propia, y algunas personas encuentran intolerable que las personas que mas aman las vean disminuidas. Algunas estan tratando de protegerte: son conscientes de lo asustado que estas, y se sienten culpables por ser la causa de ese miedo, y alejarse se siente como ahorrarte sufrimiento. Algunas estan tan agotadas emocionalmente que el trabajo de mantener relaciones, incluso las mas queridas, se ha vuelto mas de lo que pueden manejar.
Ninguna de estas razones tiene que ver contigo. Esto no es un reflejo de cuanto te aman.
Sigue presente sin exigir reciprocidad. Puedes aparecer, con una comida dejada en la puerta, un mensaje corto que no pide nada a cambio, un simple "estoy pensando en ti", sin requerir una respuesta que demuestre que valoran tu presencia. La presencia sin demanda es una de las cosas mas generosas que puedes ofrecer.
Encuentra la manera de decirlo directamente, con delicadeza, una vez: "Entiendo si necesitas espacio. No me voy a ir a ningun lado. Estare aqui cuando me quieras." Y luego cumplelo. El saber que seguiras ahi cuando esten listos para dejar entrar a alguien puede ser enormemente reconfortante, incluso si no pueden expresarlo.
Busca tu propio apoyo para el dolor de esto. Sentirte excluido por alguien que amas y que esta enfermo es su propio tipo de desgarro. Estas sufriendo la perdida del acceso que solias tener, la intimidad que compartian. Eso es real, y merece su propio espacio: en un diario, con un terapeuta, con un amigo de confianza que pueda sostenerlo contigo.