Hay conversaciones en el recorrido del cancer que se sienten como caer por un precipicio. El diagnostico inicial es una. La conversacion en la que el doctor dice que el tratamiento ya no esta funcionando, o que no hay nada mas que se pueda hacer, es otra.
Si eres un familiar en esa sala, o si eres la persona a quien tu ser querido se lo cuenta despues, ahora estas viviendo en uno de los espacios mas dificiles que un ser humano puede habitar. La esperanza que sostuvo a todos durante el tratamiento, la creencia de que si aguantaban lo suficiente, luchaban lo suficiente, intentaban suficientes opciones, la enfermedad podria ser vencida, ha sido retirada de la mesa. Lo que queda es algo que requiere un tipo completamente diferente de presencia.
Dejate desmoronar, en privado, para poder estar presente con ellos. Vas a necesitar un lugar donde hacer tu duelo. Si es posible, encuentra ese espacio lejos de tu ser querido, con un terapeuta, un amigo de confianza, un grupo de apoyo, para que cuando estes con ellos, puedas estar mas plenamente ahi para ellos en lugar de estar en tu propia devastacion. Esto no se trata de suprimir tus emociones. Se trata de encontrar el contenedor adecuado para ellas para que no desplacen a la persona que mas necesita tu atencion.
Pregunta que quieren ellos, no lo que tu querrias. Algunas personas en esta situacion quieren discutir lo que viene despues: cuidados paliativos, deseos para el final de la vida, como quieren pasar el tiempo que les queda. Otros quieren negarse a discutirlo y enfocarse en vivir el tiempo restante lo mas plenamente posible. Ninguno de los dos enfoques esta mal, y no te corresponde a ti determinar cual deben tomar. Sigue su liderazgo.
La presencia importa mas que las palabras. Este puede ser el periodo en el que tu ser querido mas necesita que simplemente estes ahi, sin resolver problemas, sin investigar alternativas, sin llenar el silencio con tranquilidad. Solo estar ahi. Tomar su mano. Sentarse en la misma habitacion. Ver television juntos. La intimidad ordinaria de la presencia compartida es una de las cosas mas profundas que puedes ofrecer cuando no queda nada que arreglar.
El apoyo practico sigue siendo importante. Los cuidados paliativos, los medicamentos para el confort, ayudarles a poner sus asuntos en orden, facilitar las visitas y llamadas que les importan, todo esto continua. Pero el trabajo ahora es diferente. Es el trabajo de ser testigo, de amar sin esperanza de cura, de quedarse hasta el final.