La primera vez que sucede, no estás preparado. Estás dormido, y de repente están ahí. No enfermos. No conectados a máquinas. Están ahí como antes. Y la alegría que te invade es el sentimiento más puro desde su muerte.
Y luego despiertas. La crueldad de los sueños de duelo no está en el sueño — está en el despertar. Por esos minutos, los habías recuperado. Y luego el despertar, y la pérdida regresa como una ola.
Estos sueños toman diferentes formas. El sueño de visita — aparecen en paz, dicen "estoy bien". El sueño de búsqueda — los buscas sin encontrarlos. El sueño de pelea — inesperado y culpabilizante. El sueño ordinario — preparan café, simplemente.
Cuando los sueños se detienen, comienza un nuevo duelo. Algunos interpretan la ausencia de sueños como prueba de que están olvidando. No los estás perdiendo. Los sueños son la prueba de que la persona sigue tejida en la trama de tu mente.
Si los sueños perturban tu sueño o bienestar, un terapeuta de duelo puede ayudarte a manejar su impacto emocional.