Hay un tipo particular de temor que se acumula a medida que se acerca un día festivo o una fecha especial después de haber perdido a alguien. El cumpleaños que quedará sin celebrar. El asiento festivo que quedará vacío. El aniversario que ahora lleva un segundo significado, más pesado. Estas fechas pueden sentirse como hitos de dolor en un calendario que el resto del mundo trata como ordinario — o peor, como ocasiones de alegría.
La anticipación es a menudo más difícil que el día en sí. En las semanas previas a una fecha significativa, puedes encontrar que la ansiedad crece, el sueño se vuelve más difícil, y las emociones surgen sin aviso. Esto no es un retroceso en tu proceso de duelo. Es tu corazón reconociendo que algo importante se acerca, algo que te recordará vísceralmente lo que has perdido. Reconocer el temor en lugar de intentar superarlo puede en realidad suavizar su agarre.
No hay un manual para cómo manejar estos días. Algunas personas encuentran consuelo en mantener las tradiciones — poner un lugar en la mesa, cocinar la comida favorita de su ser querido, visitar un lugar que fue significativo para ellos. Otras necesitan crear tradiciones completamente nuevas porque las anteriores son demasiado dolorosas. Algunas eligen pasar el día rodeadas de familia y amigos, mientras otras necesitan soledad. Todas estas opciones son válidas. El único enfoque equivocado es forzarte a hacer algo que te causa más sufrimiento porque sientes que "deberías".
Date pleno permiso para cambiar de opinión. Podrías planear asistir a una reunión familiar y luego despertar esa mañana sin poder enfrentarla. O podrías planear pasar el día solo y luego encontrarte anhelando conexión. El duelo no sigue planes, y las personas que verdaderamente te aman entenderán si tus necesidades cambian en el último momento. Si no entienden, eso es un reflejo de sus limitaciones, no de las tuyas.
Puede ayudar crear un pequeño ritual que honre a tu ser querido en estos días difíciles. Enciende una vela. Escríbele una carta. Mira fotos y permítete sonreír ante los recuerdos junto con las lágrimas. Pon su canción favorita. Di su nombre en voz alta. Estos actos no se tratan de aferrarse al dolor — se tratan de afirmar que el amor que compartieron sigue siendo real y sigue importando, aunque ya no esté aquí para recibirlo.
Con el paso de los años, estas fechas pueden suavizarse ligeramente, o puede que no. Algunas personas encuentran que el quinto día festivo sin su ser querido es más difícil que el primero, y eso también está bien. El duelo no se mueve en línea recta, y un día festivo doloroso no significa que estés fallando en sanar. Significa que amaste a alguien profundamente, y ese amor no se disuelve solo porque el calendario avanza. Sé paciente contigo mismo. Estás cargando algo pesado, y tienes derecho a dejarlo y descansar cuando lo necesites.